Arquitectura, paisaje y comunidad hacia un Ecomuseo
Arq. Héctor De Schant
Lic. Marcelo J. Encinas
Introducción

Primero se construyó el bosque; después se construyó el barrio.
Pocas experiencias urbanas expresan con tanta claridad la integración entre naturaleza, arquitectura y comunidad como el Bosque Peralta Ramos. Ubicado en el sector Sur de Mar del Plata, este territorio nació de una decisión excepcional: transformar en primera instancia un paisaje de médanos y pastizales en una gran masa forestal para la explotación maderera y en segunda instancia en un emprendimiento inmobiliario. Con el tiempo, dio origen a un modelo de urbanización donde el bosque dejó de ser un mero recurso paisajístico para convertirse en el elemento configurador fundamental del barrio.
A diferencia de los desarrollos urbanos convencionales, aquí la ciudad se adaptó al bosque. El trazado de las calles, la implantación de las viviendas y la evolución de la forma de su tejido urbano se configuraron en estrecho diálogo con el paisaje, dando lugar a una identidad territorial única, construida a partir de la interacción entre el ambiente natural y quienes lo habitan.
Con el paso de las décadas, el Bosque consolidó un patrimonio que trasciende sus valores ambientales. La memoria de sus primeros pobladores, la arquitectura integrada al paisaje, la biodiversidad y una intensa vida comunitaria conforman un legado vivo, cuya riqueza reside en la relación permanente entre territorio, cultura y sociedad.
Desde esta perspectiva surge la idea y propuesta a los residentes de la Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo, entendida como una oportunidad para reconocer institucionalmente un paisaje cultural construido colectivamente y proyectarlo hacia las generaciones futuras.
Breve historia del Bosque Peralta Ramos
El Bosque Peralta Ramos tuvo su origen en las tierras heredadas por Jacinto Peralta Ramos, hijo del fundador de Mar del Plata, Patricio Peralta Ramos. Recibió una fracción de aproximadamente 450 hectáreas donde hoy se emplaza el barrio. Concebido inicialmente como un emprendimiento de explotación forestal y producción maderera, el proyecto evolucionó, a partir de 1952, hacia un innovador desarrollo inmobiliario que propuso un modelo urbano diferente a los tradicionales loteos en damero: primero se construyó el bosque y luego el barrio.
En Mar del Plata, experiencias como Bosque Alegre y Pinos de Anchorena también adoptaron el modelo de barrio parque, con calles curvas y trazados irregulares que se adaptan a las condiciones del paisaje natural. Sin embargo, el Bosque Peralta Ramos se distingue por la magnitud de su forestación planificada y por el protagonismo que el bosque adquirió como elemento estructurador de la urbanización y de la identidad territorial.
La comercialización de la propiedad se realizó a través de las sociedades ARPERA S.R.L. y AUCA S.A., que promovieron un plan de forestación dirigido por los ingenieros Carlos Franchi y Luis Lorenzi. Cerca de un millón de árboles de diversas especies –pinos, cipreses, eucaliptos, aromos, acacias, entre otras– transformaron el paisaje original y dieron lugar a una urbanización donde la naturaleza pasó a ser el elemento estructurador del territorio.
Requirieron la instalación de viveros, sistemas de riego, viviendas para el personal y la infraestructura necesaria para sostener el emprendimiento. Paralelamente, se construyeron edificios de administración, depósitos de agua, casas de té, una hostería y bungalows, un supermercado, cámaras de frío, un lavadero industrial, un aserradero completamente equipado y la infraestructura vial necesaria para pavimentar las calles principales. También se ejecutaron obras hidráulicas, como el cañadón que recoge y canaliza las aguas pluviales hacia el arroyo Corrientes, atravesado por puentes que dan a la zona un particular encanto.
Durante la década de 1960 se desarrollaron los sucesivos fraccionamientos, acompañados por obras de infraestructura y equipamientos que consolidaron un barrio de baja densidad, caracterizado por la estrecha integración entre arquitectura y paisaje.
El reconocimiento de este patrimonio ambiental llevó a que, en 1994, la Municipalidad de General Pueyrredón lo declarara Reserva Forestal mediante la Ordenanza N.º 9.717, estableciendo un marco legal para la protección de su patrimonio forestal y el cumplimiento del Código de Preservación Forestal.
Sobre esa base, la Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo propone ampliar la protección existente incorporando las dimensiones histórica, cultural, arquitectónica y comunitaria del territorio. Se trata de reconocer al Bosque no sólo como una reserva natural, sino como un paisaje cultural vivo, construido colectivamente y orientado a preservar su identidad para las generaciones presentes y futuras.
I. El Bosque como patrimonio
Comprender el Bosque Peralta Ramos exige reconocer que su valor trasciende el de un barrio residencial. Su singularidad reside en la excepcional integración entre forestación, urbanización, paisaje y comunidad, conformando un territorio cuya identidad se ha construido a partir del equilibrio entre naturaleza y acción humana.
La arquitectura refleja esa condición. Viviendas de distintas épocas y lenguajes proyectuales conviven bajo una misma premisa: integrarse respetuosamente al entorno, conforme a una normativa urbana orientada a preservar la continuidad visual del bosque y la calidad ambiental del paisaje. Cada intervención pasa así a formar parte de una composición territorial donde construcciones, caminos, vegetación y espacios abiertos constituyen una unidad inseparable.
Esta evolución demuestra que el patrimonio no depende únicamente de la antigüedad de sus edificios, sino de la capacidad de un territorio para conservar las relaciones ambientales, espaciales y culturales que le otorgan identidad. La UNESCO define el paisaje cultural como la obra conjunta de la naturaleza y del ser humano, expresión de una prolongada interacción entre las comunidades y el medio que habitan. Desde esta perspectiva contemporánea, la Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo adquiere pleno sentido como herramienta para reconocer y preservar ese patrimonio integral. Un paisaje construido que continúa transformándose sin perder la esencia que le dio origen.
Como expresara Georges Henri Rivière, uno de los impulsores de la nueva museología, «el Ecomuseo es un espejo donde una comunidad se reconoce». En la misma línea, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) entiende al Ecomuseo como un instrumento destinado a investigar, preservar e interpretar el patrimonio natural y cultural mediante la participación activa de la comunidad. Ambas concepciones convergen en una misma idea: el patrimonio adquiere sentido cuando fortalece la identidad colectiva y contribuye al desarrollo sostenible del territorio.
Así entendido, el Bosque Peralta Ramos no constituye solamente una reserva forestal ni un conjunto de edificaciones dispersas, sino una obra territorial donde paisaje, arquitectura y comunidad conforman un patrimonio vivo cuya preservación encuentra en la Declaración de Ecomuseo un marco de interpretación y gestión.
II. Arquitectura y paisaje: una identidad territorial
La arquitectura del Bosque Peralta Ramos sólo puede comprenderse en relación con el paisaje que la contiene. Su identidad no surge de la uniformidad estilística, sino del diálogo permanente entre las construcciones y la masa forestal que estructura el territorio.
Conviven aquí viviendas de distintas épocas y lenguajes arquitectónicos, junto con equipamientos comunitarios y de servicios que trascienden el ámbito barrial. La implantación de las edificaciones, la preservación del arbolado, la continuidad de las visuales y la diversidad de la trama vial conforman una morfología urbana singular, donde naturaleza y arquitectura integran una misma unidad paisajística.
La red vial interna presenta una combinación de asfalto, macadam y greda, rasgo que contribuye a la identidad paisajística del barrio. A ello se suma la ausencia de playas de estacionamiento y de transporte público urbano, características que forman parte de la particular dinámica de movilidad del Bosque Peralta Ramos.
Más que un conjunto de edificios, el Bosque constituye una construcción territorial cuya calidad ambiental depende del equilibrio entre sus componentes naturales, urbanos y sociales. Esa condición le otorga un valor patrimonial que trasciende las categorías tradicionales de protección y requiere una gestión capaz de preservar tanto el paisaje como la identidad colectiva.
En este sentido, resulta especialmente pertinente la reflexión de Hugues de Varine, quien sostenía que «el patrimonio sólo existe cuando una comunidad decide apropiarse de él y darle sentido». Esa apropiación se construye mediante el conocimiento, la participación y el compromiso con el territorio, principios que sustentan la Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo.
En el Bosque Peralta Ramos, la arquitectura no se impone al paisaje: forma parte de él. Esa integración constituye el fundamento patrimonial que la Declaración como Ecomuseo procura reconocer, preservar y proyectar hacia el futuro.
III. Del concepto de Ecomuseo a la experiencia del Bosque
El concepto de Ecomuseo, desarrollado por Georges Henri Rivière y Hugues de Varine a comienzos de la década de 1970, introdujo una nueva manera de comprender el patrimonio. Frente al museo tradicional, centrado en edificios y colecciones, propuso reconocer al territorio y a la comunidad como los verdaderos protagonistas de la conservación, la interpretación y la transmisión de la memoria colectiva.
Desde entonces, centenares de Ecomuseos se han desarrollado en Europa, América y otras regiones del mundo, adaptándose a realidades territoriales diversas, pero compartiendo un mismo propósito: preservar paisajes culturales mediante la participación activa de sus habitantes y promover un desarrollo local sostenible.
Esta concepción ha trascendido el ámbito museológico para consolidarse como una estrategia de gestión territorial. En ese sentido, el Ministerio de Capital Humano de la Nación ha definido al Ecomuseo como «una herramienta de integración comunitaria y de desarrollo territorial», destacando su capacidad para articular patrimonio, identidad y participación ciudadana.
Por sus características ambientales, históricas, arquitectónicas y sociales, el Bosque Peralta Ramos reúne condiciones excepcionales para su Declaración como Ecomuseo. Su patrimonio no se limita al bosque ni a sus edificaciones: reside, fundamentalmente, en la interacción permanente entre naturaleza, paisaje y comunidad, valores que esta iniciativa procura reconocer, fortalecer y proyectar hacia las generaciones futuras.
IV. Comunidad, cultura y construcción colectiva
La Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo no surgió como una propuesta exclusivamente académica, sino como el resultado de un proceso de participación comunitaria.
A comienzos de 2024, el Arq. Héctor De Schant promovió una serie de encuentros con vecinos para reflexionar sobre el concepto de Ecomuseo y su aplicación al Bosque Peralta Ramos. Organizadas por Marcelo Encinas y desarrolladas en la Cabaña Casa de Té, estas reuniones favorecieron el intercambio de antecedentes, experiencias internacionales y criterios que confluyeron en la propuesta de Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo.
Paralelamente, entre 2023 y 2025, el Lic. Marcelo J. Encinas, impulsó desde la Comisión de Cultura y Comunidad de la Asociación Vecinal de Fomento, diversas iniciativas orientadas a fortalecer el sentido de pertenencia y la valoración del patrimonio local. Entre ellas se destacan el Concierto de la Camerata de la Orquesta Municipal Infanto Juvenil en el parque de la sede vecinal, el Concurso y la Exposición Fotográfica «Colores y Matices del Bosque Peralta Ramos», su posterior Exposición Itinerante que proyectó esa identidad hacia distintos ámbitos de Mar del Plata, las Jornadas del Bosque –
con talleres, foros, actividades ambientales, plantación de árboles, un mural colectivo, una cápsula del tiempo y una placa conmemorativa compartida por cientos de vecinos-, la Bicicleteada 2025 –declarada de Interés Turístico por el EMTURyC-. En el plano patrimonial la recuperación de la histórica Cabaña Don Arturo y la instalación del cartel de acceso al barrio, realizadas con una amplia participación vecinal.
Estas experiencias se complementaron con encuentros junto a antiguos pobladores, instituciones y referentes barriales para rescatar testimonios, fotografías y documentos que dieron origen a la propuesta de crear un Archivo Vivo del Bosque, destinado a preservar la memoria colectiva del territorio.
La convergencia entre la investigación patrimonial desarrollada por Héctor De Schant y la experiencia de gestión cultural y participación comunitaria impulsada por Marcelo J. Encinas dio origen a la propuesta de Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo, concebida como una herramienta para investigar, preservar, interpretar y comunicar la identidad integral de este paisaje cultural.
V. La Declaración de Ecomuseo: un compromiso con las próximas generaciones
La Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo constituye una oportunidad para consolidar un modelo de gestión participativa que integre a vecinos, instituciones, organizaciones sociales y organismos públicos en torno a un objetivo común: preservar la identidad integral del territorio.
Lejos de crear una nueva estructura burocrática, el Ecomuseo se concibe como un espacio de articulación y cooperación, capaz de coordinar iniciativas de investigación, educación, conservación y difusión del patrimonio natural, histórico, arquitectónico y cultural del Bosque.
Su desarrollo permitirá crear una Mediateca, un Centro de Interpretación, fortalecer el Archivo Vivo del Bosque, impulsar circuitos interpretativos, promover programas de educación ambiental y consolidar acciones que vinculen el paisaje con la memoria colectiva, favoreciendo una participación ciudadana activa y permanente.
En un contexto de aceleradas transformaciones urbanas y ambientales, preservar el Bosque Peralta Ramos implica proteger mucho más que un espacio forestal. Significa conservar un paisaje cultural construido a lo largo de generaciones, donde naturaleza, arquitectura y comunidad conforman un patrimonio inseparable.
La Declaración como Ecomuseo representa, así, un compromiso con el presente y una responsabilidad hacia el futuro. Constituye una invitación a reconocer el valor de este territorio singular, fortalecer su identidad y transmitir ese legado a las generaciones venideras, entendiendo que el patrimonio sólo permanece vivo cuando una comunidad decide conocerlo, cuidarlo y proyectarlo colectivamente.
Conclusión
El Bosque Peralta Ramos constituye mucho más que un barrio o una Reserva Forestal. Es la expresión de una construcción territorial singular donde naturaleza, arquitectura, paisaje, historia y comunidad se integran en un patrimonio vivo de extraordinario valor cultural, resultado de más de siete décadas de interacción entre el ambiente y quienes lo habitan.
En este contexto, la Declaración del Bosque Peralta Ramos como Ecomuseo no procura inmovilizar esa realidad, sino reconocerla, fortalecerla y proyectarla hacia el futuro. Su propósito es ampliar la protección del territorio incorporando la dimensión cultural, la memoria colectiva y la participación ciudadana como componentes esenciales de su preservación.
Más que una Declaración formal, esta iniciativa representa un compromiso permanente con la investigación, la educación, la conservación y la construcción colectiva de la identidad del Bosque. Constituye una invitación a comprender que el patrimonio no es una herencia estática del pasado, sino una responsabilidad compartida que se renueva con cada generación.
Como señalaba Georges Henri Rivière, el Ecomuseo es el lugar donde una comunidad puede reconocerse a sí misma. En el Bosque Peralta Ramos, esa posibilidad encuentra un escenario excepcional: un paisaje donde naturaleza, arquitectura y sociedad han construido, de manera inseparable, una identidad que merece ser preservada y transmitida como legado para el futuro.
El Bosque Peralta Ramos no será un Ecomuseo únicamente por una Declaración institucional, sino porque su comunidad continúe reconociéndose en su paisaje, preservando su memoria y construyendo, colectivamente, el patrimonio que habrá de legar a las generaciones futuras.